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CENTENARIO DE JOAQUIN ROMERO MURUBE
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Lapida situada en Cardenal Spinola num 21 La casa que fuera de mi tio Don Adolfo Arjona Major ( +10-7-2004 ) y mi tia Doña Matilde de la Puente Padilla, durante toda su vida de ejemplar matrimonio
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| JULIO DOMINGUEZ ARJONA
17 de Julio de 2004 Esta humilde placa,pero no por ello menos valiosa, es el unico monumento que al dia de hoy hay en Sevilla, al escritor y poeta Joaquin Romero Murube , que mañana dia 18 de Julio ( festividad del Alzamiento Nacional, en la que los españoles se volvieron locos - casi tanto como lo estan ahora - y decidieron liarse a tiros los unos contra los otros , no es bueno olvidar estas cosas - ) en 1904 nacia en Los Palacios y Villafranca ,mañana hará cien años .- Romero Murube se batio toda vida y plasmo en su obra, la lucha entre la Sevilla de la ensoñación y la desgarradora Sevilla real , el contemplama la silente y sistemática destrucción de nuestra ciudad . El 5 de Diciembre de 1965 escribia Cesantes de la belleza , que les ruego lean detenidamente , este trozo del articulo , pues parece como si lo hubiera escrito ayer :
A cierta edad, le quedan a uno muy pocas experiencias que sufrir. A nosotros nos quedaba una muy importante: la de cesante... Fue ayer. Un amigo nos encontró por la calle, una calle de barrio de Sevilla que fue bella, y a la que la arquitectura moderna le ha robado todos sus encantos. Algo así como una muchacha de aquí a la que visten, monstruosamente, de suiza cantonal, íbamos despacio, meditabundos, doloridos por el encanto deshecho, y, a veces, volviendo sobre nuestros pasos para corroborar que aún quedaba un patio sin destruir, un jardinillo glorioso en su sol, una columna de mármol, bella y lúcida como un verso de Fernando de Herrera. El amigo, que observaba nuestros pasos, nos dijo: -Pareces un cesante... Nos dejó aún más pensativo. Nos miramos por fuera y por dentro. Exteriormente, vulgar. Por dentro, sí, tenemos una decidida vocación por el descanso. Y bastante esfuerzo nos cuesta disimularlo con la apariencia de un medianejo funcionario, y un así, así, autor de algunos libros... ¿Pero cesante? Caímos en la cuenta. Nos infundía tal aspecto la rara sensación que ahora producen las calles de Sevilla. Derribos, más derribos, arquitecturas extrañas, ausencias de patios, de luz e intimidad de hogar... Sí, comprendimos claramente. Pasear hoy por nuestra ciudad es quedar cesantes de muchas cosas que antes gozábamos, de muchas bellezas, de todo lo que hacía a Sevilla ciudad única y entrañable. Eso; cesantes de la belleza. Un poco muertos ya. ¡Qué nos vamos a hacer! Cesantes como sevillanos. ¿Podrá tener esto arreglo? Nos invade el escepticismo. Ser hoy sevillano es morir cruelmente y poco a poco, en cada calle, en cada esquina de la ciudad...
Si Joaquin Romero Murube volviera a la vida y viera las solemnes capulladas ( vamos a llamar las cosas por su nombre) que arquitectonica y urbanisticamnte tiene planeado, para las plazas de Sevilla, sencillamente volveria a escribir este artículo y se volveria a morir .- Sevilla no le ha hecho caso a Joaquin Romero Murube, que cual vigia de guardia nos alertaba de lo que se nos venia encima y lo estamos pagando y seguiremos pagando , en la muerte silente de Sevilla, donde como reza el refran : Entre todos la mataron y ella sola se murio . Como toda persona que decia la verdad, se hace ante ella un cerco de silencio y se le colgo el sanbenito de soñador idealista .- Hoy solo sus Hermanos de la Soledad lo han recordado en esta efemerides que a buen seguro pasará de puntillas , en una Sevilla idolente que se tumba al Sol de sus sombrillas playeras las mismas que pondran en la Encarnacion y contemparan como desde la Alfalfa a Entrecarceles nos costruyen una especie de paseo maritimo, tras lustros de infierno de obras, rodeados de andamios y mas andamios, de zanjas y mas zanjas con un "Perdonen las Molestia" ,que suena a "Jodanse estamos destruyendo Sevilla".- Solo sus hermanos soleanos se acordaron de él , de una Soledad de la que él escribio : Los hermanos de la Soledad lloramos esta soledad
en que camina nuestra Virgen. Las sillas se apilan informes, contra las
aceras. No nos miran. Por entre la sombra y el silencio de las calles vamos
con Nuestra Virgen de la Soledad, en soledad. ¡Bendita sea!
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