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COLABORACIONES DE OTROS AUTORES

Eduardo Bonet Padilla
 

SUEGRAS. NO MADRES.



Aún siendo un tema, excesivamente trillado por la literatura en general, y en nuestra Ciudad, 
por la humorística en particular, me atrevo, por lo vivido, conocido y oído, a disertar sobre 
esta relación de parentesco por afinidad, que unos la disfrutan, otros la sobrellevan, y, sin lugar
a dudas, un gran número, la sufren.-

Un matrimonio bienavenido, debe contar, entre sus elementos discordantes, porque de todo
tiene que haber en la pareja, con la figura de la suegra. Claro, que no podemos equiparar la
suegra del marido, con la suegra de la mujer. Ambas tienen su peligro, pero con radios de 
acción diferentes. La suegra de ella, es decir, la madre de él, hace mucho, las veces de alma caritativa y sufridora: "pobrecito el niño, día tras día, almuerzo y cena, comiendo de picnic en 
su casa. Lo que echará de menos los cocidos con pringá de su madre";. Conozco más de un 
caso, que por no complicar las cosas en su casa, y alegando la excusa de la distancia, cada
vez que puede, varias a la semana, se deja caer por casa de la madre: "Anda, vente, 
aprovecha, que hoy te tengo gazpacho y redondilo con puré de patatas";.  Claro, y al niño, imagínate, entre esto, y los huevos fritos con salchichas y arroz  blanco, plato único, que le 
esperan con la parienta, no le falta tiempo para teclear con el móvil, sentado en su despacho, 
y largar lo siguiente: ";Mira, Mari, que me ha cogido un atasco aquí,en la SE-30, y estoy 
pensando, cariño, que con la tarde que tengo, mejor me tomo cualquier cosa en casa de mi 
madre". Al principio, a ella, no le parecía bien, que el marido se presentara en casa de su 
suegra sin el previo aviso, pero con el tiempo, y la habitualidad de la circunstancia, ya lo veía 
normal. Al marido, no le interesan enfrentamientos entre la mujer y su madre. En esto, la 
habilidad, es un arte. Creo, que por regla general, tratando de evitar alguna excepción, la
relación nuera-suegra, es más fluida y sobrellevable que la de yerno-suegra..-

Por otro lado, la suegra de él, es otro cantar. Forma, con la esposa, un tándem en contra de 
uno. En sustitución de su hija, toma el mando de más de un aspecto del hogar familiar. En 
más de una ocasión, se llega a plantear la disyuntiva: ó tú madre, ó yo, tú eliges. Es difícil 
encontrar suegras, que no sean ";meomentodo";. Peor me lo pones, si tú eres el "niñato, 
que se ha llevado a su hija". Con ella, el problema de fondo, es que siempre la estamos 
comparando con la madre de uno, y claro, aún pudiendo ser una bendita, ella en lo que 
puede, barre para su hija, sin importar mucho la tamaña patada que pueda largarte.
Normalmente, al introducirse en el hogar, suelen ir tomando posiciones. En breve, el mejor
sillón, es decir, el tuyo, se lo apropian, por eso de la edad y las articulaciones. Otra cosa que 
les encanta, es el control sobre la "tele", la propiedad del "mando";.  Sin dármelas de única excepción, me considero un afortunado, y no, porque en alguna ocasión no haya sufrido
, alguna de las menciones anteriores, sino porque, cómo muchos de vosotros, supongo, he
sabido poner en la balanza, lo efímero, lo sin importancia, frente a lo positivo, la lista de 
virtudes que cada uno podría, ó debería enumerar de su suegra.-

En el trasfondo de lo dicho, hay mucho de verdad, y quizás un algo de exageración.
Alguno habrá, en esta Sevilla nuestra, que no contenta la mujer, con haberle metido al marido,
a su madre en casa, durante veinticinco años, y una vez muerta ésta, le haya colocado las 
cenizas de la misma, en lo alto del televisor, ó en la mesilla de noche. ";María, no sería mejor, llevarla este verano a Matalascañas, alquilar un patín y esparcirlas por el Océano infinito". 
 

Eduardo Bonet Padilla
26-09-01 
 

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