COLABORACIONES DE OTROS AUTORES Francisco Javier Parrado Lira
EL DESENCUENTRO ENTRE LAS HERMANDADES Y PALACIO
Porque al fin y al cabo de eso se trata, de un desencuentro, un distanciamiento, una
clara separación de ideas y caminos. Obviamente a nadie se le escapa que no puede
ser bueno ni para los cofrades ni para la iglesia ni para Sevilla, y hemos llegado a ello
fundamentalmente por falta de dialogo y de entendimiento mutuos.No nos rasguemos las vestiduras ni pongamos el grito en el cielo, la última noticia
que nos llega sobre la "imposición" de las nazarenas en las reglas de determinadas
hermandades es simplemente un eslabón más en la larga cadena de falta de
entendimiento y acuerdo entre las Hermandades y Palacio.En el caso del llamado "IRPF" para las hermandades, Palacio se equivocó en la
forma de presentarlo y también en cuestiones de fondo que si se hubieran
consensuado adecuadamente con reuniones bipartitas no tendrían que haber
presentado mayor problema, porque lo que casi nadie duda es que las hermandades
como una entidad más dentro de la Iglesia (e Iglesia somos todos) debe apoyar
económicamente al sustento y desarrollo de la misma, el problema nace cuando no
hay dialogo para llegar a un acuerdo deseable.En el caso de las mujeres nazarenas, desde mi punto de vista, la solución era bien
fácil. Nadie cuestiona el poder de autogobierno de una hermandad (que debe
mantener y ejercer) pero lo que obviamente no se puede es legislar contra normas
básicas de derechos de la persona porque podríamos estar ante una regla legal pero
no legítima.La forma en la que Palacio ha abordado la cuestión no ha sido la más adecuada. No
se puede legislar la igualdad de hombres y mujeres a todos los niveles en las
hermandades y después dejar que los Cabildos Generales decidan temas puntuales
pero que tienen que ver con el espíritu de la norma como es si salen ó no en la
cofradía porque desde ese momento la autoridad de decisión se les ha pasado a
dichos Cabildos y lo que decidan es lo que se debe llevar a cabo porque de otra
manera se está socavando la democracia interna de las hermandades al obligarles
ahora a desautorizar a dichos Cabildos Generales.En definitiva, éste es el punto importante de la cuestión, el haber dejado esa decisión
a los Cabildos cuando la norma es bien clara y general. Todos tienen los mismos
derechos a todos los niveles y ahora las hermandades deben adaptar sus reglas a
ésta norma. Fin de la cuestión y de la ambigüedad en la que todo el tema se ha
desarrollado.Y aunque en todos estos problemas, para los cofrades, parece ser que el malo
siempre es Palacio, siendo objetivos, no siempre es así. A veces la falta de un gesto ó
una decisión adecuada por parte de las hermandades también han enturbiado las
relaciones.En la última Semana Santa los beneficios dejados por las sillas han sido superiores a
los de ningún año y por ello la Hermandad del Silencio, con buen criterio, propuso
realizar una donación a Palacio para la Iglesia de Sevilla. Los Hermanos Mayores se
opusieron de forma rotunda y a los pocos días decidieron repartir dichos beneficios
entre las Hermandades de Penitencia que no realizan la carrera oficial,
Sacramentales y Glorias. Pues eso además de ser una decisión equivocada dice muy
poco a favor de la relación y ayuda mutua entre las hermandades y la Iglesia.La solución también era fácil de tomar. Ayudemos a la iglesia sin dejar de lado a
nuestras hermandades menos afortunadas, en lo que a economía se refiere, y
repartamos los beneficios para que nadie se sienta apartado, separado y dolido. Es
lógico que a Palacio no le haya sentado nada bien la decisión tomada por las
Hermandades de Penitencia (no olvidemos que son las que tienen la llave) en el seno
del Consejo y se sienta desolado por tal falta de esfuerzo y ayuda para con la Iglesia
sevillana.Considero que es la hora de atajar de una vez por todas estos desencuentros que
tanto daño nos están haciendo a todos y realizo una llamada a las instituciones en
cuestión (Consejo, Hermandades y Palacio), desde ésta humilde página cofrade, para
que a través de un diálogo fructífero, de una cesión mutua y de un consenso,
encuentren el camino común que nos lleve al entendimiento y acuerdo necesarios por
el bien de nuestras cofradías y de Sevilla.No estamos ofreciendo precisamente una imagen cristiana ni digna al resto de la
sociedad y además nos adentramos en el peligroso sendero de la discordia,
recordemos que una sola ley está por encima de todo "amaos los unos a los otros".
Fdo. Francisco Javier Parrado Lira
12 de Julio de 2001
VOLVER A PAGINA PRINCIPAL
VOLVER A INDICE COLABORACIONES