COLABORACIONES DE OTROS AUTORES Francisco Javier Parrado Lira
SE NOS FUE EL JUBILEO Y ... (1ª entrega) Sobre la problemática de la Hermandad de Ntra. Sra. del Sol con la Parroquia del
barrio de El Plantinar. y no se consiguió la paz en la feligresía de San Diego de Alcalá.
A principios de año, para comenzar con buenas intenciones, la hermandad tuvo la
feliz idea de promover la realización de un curso dentro del cual se explicara el
significado de Año Jubilar ó Jubileo. De esta manera D. Fernando de la Maza
Fernández nos explico de una forma magistral que Año Jubilar viene de muy antiguo,
casi desde el principio del cristianismo, que ya se realizaba en el Antiguo Testamento
y que su significado es claro, el perdón general entre unos y otros, el reconocer
úblicamente los fallos y pecados que cada uno ha cometido, pedir perdón al prójimo y
arreglar todos los problemas para reencontrar la paz entre todos.De ésta forma, intentando emplear lo que habíamos aprendido en el curso y
siguiendo dichos principios la hermandad creyó llegado el momento de reconciliarnos
con la feligresía, la parroquia y nuestro párroco, de forma que a través del
reconocimiento de los fallos, el perdón mutuo y el dialogo, arreglar de manera
definitiva los problemas que tenemos. Así pues, se considero oportuno solicitar
audiencia con el Sr. Arzobispo y que a través de su arbitraje se pudiera entablar una
mesa de dialogo tripartita que lo solucionara todo aprovechando este año jubilar y
decuándonos a sus fundamentos.Desgraciadamente, la máxima autoridad eclesiástica, el Sr. Arzobispo, no respondió
de la manera que esperábamos y con un lacónico "cuando uno no quiere ." nos
contestó a todas las iniciativas de dialogo que le fuimos proponiendo, no ofreciendo
ni alternativas ni posibles soluciones, de forma que nos comentó que él no veía de
que manera se podía arreglar el problema., todo ello a pesar de la insistencia, las
buenas palabras y las buenas formas que los diferentes miembros de la junta de
obierno de la hermandad le fueron proponiendo e incluso abriéndonos a cualquier
posibilidad con tal de arreglar las cosas.Considero que si nuestra máxima autoridad no es capaz de encontrar soluciones y
además termina la audiencia con cajas destempladas y desconfiando de sus seglares
reunidos en hermandad, tal y como nos espetó, yo me pregunto ¿para qué sirve éste
año jubilar?, ¿sólo para celebrar grandilocuentes funciones catedralicias?,
¿conferencias de profundo significado?, ¿coronaciones y procesiones
extraordinarias?, y los problemas concretos, las pequeñas cosas ¿no tienen también
derecho a que se solucionen?.Porque si esto es así, yo confieso públicamente que he perdido el jubileo y lo más
grave he perdido la confianza y la fe en nuestras instituciones eclesiásticas, que no
en los curas como algunos suelen decir porque conozco sacerdotes magníficos a los
que considero, respeto y creo en ellos al cien por cien. Son dichas instituciones, con
su titular a la cabeza, las que deben solucionar los problemas de las feligresías
cuando el párroco no es capaz, no quiere ó por cualquier otro motivo, pero de una
anera consensuada y con el diálogo como principio básico ya que todos somos iglesia,
curas y seglares, y por tanto todos somos iguales, evitando el corporativismo
elemento incongruente que está reñido con el sentido de la idea de convivencia
cristiana.Aún nos queda un mes pero, sinceramente creo que, a no ser que medie un milagro,
por nuestra hermandad ha pasado el jubileo sin tenernos en cuenta, ¿habrá que
esperar otros mil años?.
Fdo. Francisco Javier Parrado Lira
12 de Noviembre de 2000
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