COLABORACIONES DE OTROS AUTORES Francisco Javier Parrado Lira
EL PREGÓN. EL DÍA DESPUÉS
Vaya por delante mi enhorabuena a Carlos Herrera porque su pregón desde mi punto
de vista a sido bueno, a mi personalmente me ha gustado.Y me ha gustado porque no ha sido un pregón monolítico, porque ha sabido decirlo (y
de que manera), porque se ha hecho ameno y nunca nos ha pesado, porque ha rozado
las zonas sensibles sin que en ningún momento haya hecho mella, porque no se ha
quedado sólo en las formas sino que en ocasiones ha profundizado en los temas
sociales, porque ha puesto esas gotitas de humor y de ironía que vienen tan bien en
determinados momentos, porque lo ha cantado con el alma y con todo el cuerpo y
porque al fin y al cabo ha realizado un canto a Sevilla y su Semana Santa que es de lo
que se trata.Fuera de exageraciones y de comentarios más ó menos hirientes porque como el
mismo dijo ahora habrá de todo, pienso que ha salido con nota alta de esta plaza, no
tanto como para un antes y un después, como se escuchó tras el pregón seguramente
producido por la euforia del momento, ni para el despellejamiento (el mismo lo
anunció) que en algunos lugares han hecho los de siempre, los inmovilistas que no
gustan de evolucionar en nuestras tradiciones.Carlos Herrera ha sido valiente porque ha introducido determinados elementos que
se me hacen novedosos en la idiosincrasia del Pregón. La ironía mezclada con el
humor, el perfecto control del tempo y las variadísimas entonaciones que supo ir
colocando en cada momento preciso. Todo ello además de la calidad del texto hace
que el listón se ponga bastante alto, un listón que Joaquín Caro Romero elevó de una
forma magnífica y que junto al de Carlos vienen a corroborar el momento de
esplendor que vive el Pregón. Difícil lo va a tener el próximo pregonero.Pero quiero realizar una observación al pregón de Carlos Herrera, no deseo decirlo
en una barra de bar, ni en un grupito de crítica sangrante, sino desde un artículo
dando la cara y con educación. Ya sabemos que no se puede decir todo ni hablar de
todo, que no hay tiempo material para no dejarse algo en el tintero y que cada uno
tenemos alguna idea que hubiéramos expuesto y no ha salido a la palestra. Aunque
creo que hay un tema que dentro del ámbito interno del pregón se le ha escapado a
Carlos entre los dedos y considero de justicia recordarlo.En el momento de hablar de las hermandades de los barrios en una alocución
preciosa, justa y sevillana se olvidó de las otras hermandades de penitencia que
también son de barrio y también de penitencia aunque no pongan su Cruz de Guía en
la campana, Torreblanca, el Carmen Doloroso y las nuevas del Sagrario, Alcosa y
Bellavista (aunque yo siga creyendo que injustamente faltan tres San Pablo, Misión y
Sol).Considero que ha sido un olvido muy destacable porque son hermandades iguales a
las demás con su trabajo, tesón, y sevillanía aunque tengan una sola diferencia, la
carrera oficial. Es el único olvido que a mí me ha dolido y he echado en falta
enormemente.Un vacío que se ha notado y que para llenarlo invito a Carlos Herrera a que vaya el
Viernes de Dolores a ver las que salen ese día y remate el Sábado Santo en
Torreblanca para ver una hermandad poniendo a un barrio entero a trabajar y sentir
la Semana Santa de una de las formas más bellas que yo he podido admirar, allí se
siente lo que a mi me gusta decir, HERMANDAD, con mayúsculas.Por lo demás, como he dicho, un pregón magnífico que ilumina una nueva Semana
Santa que estamos todos dispuestos a disfrutar en tan sólo 7 días. Enhorabuena al
consejo por acertar y al pregonero por su espléndida Oda a Sevilla.
Fdo.: Francisco Javier Parrado Lira
2 de Abril de 2001