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COLABORACIONES DE OTROS AUTORES

Francisco Javier Parrado Lira


SE NOS FUE EL JUBILEO Y ... (2ª entrega) 

    Sobre la casi inexistente Parroquia del barrio de El Plantinar

      . y seguimos olvidados.

    Un servidor estudió en el Seminario Menor de Pilas y, aunque finalmente no
    terminé siendo sacerdote, recibí una educación de la que me siento plenamente
    orgulloso, también una educación de intensa cultura obtuve en casa gracias a unos
    padres ejemplares y siempre he intentado aprender y leer para llenar más el saco
    de la cultura personal. 

    En dicha educación se incluía una amplia formación religiosa, razonada, explicada
    y con fundamentos adecuados gracias a lo cual tengo la capacidad suficiente para
    discernir como debe ser un pastor de la iglesia y que según me explicaron las
    características fundamentales deben ser las siguientes: tolerancia con las
    diferentes personas y caracteres de la feligresía en la que se encuentra, el saber
    cohesionarla y unirla contando con la diversidad de opiniones y formas de pensar,
    el mantener las relaciones con todas las organizaciones de la comunidad e
    intentar limar las asperezas y controversias que surjan dentro de ella.

    Pero en la feligresía en la que vivo no se cumplen dichas reglas porque en El
    Plantinar existe un señor, a la sazón párroco de la comunidad, que no sólo no
    cohesiona su feligresía sino que la mantiene partida y dividida por una sinrazón
    que ya casi nadie comprende ni comparte.

    La gran mayoría de los feligreses se reparten los fines de semana entre las
    diferentes iglesias de las zonas colindantes (Redentoristas, San Carlos Borromeo,
    Salesianas) para asistir a misa obviando claramente la parroquia en donde en
    teoría deberíamos de estar en comunidad cristiana y todo porque éste señor no se
    integra en el barrio (de hecho vive fuera del mismo), no se preocupa por realizar
    una labor social en el mismo y mantiene la parroquia completamente abandonada
    a su suerte.

    Los horarios de la parroquia son extremadamente exiguos, no encontramos un
    horario para rezar ante el sagrario ó rezar a solas, los de atención a los feligreses
    en la oficina son casi inexistentes y encima para conseguir cualquier documento
    hay que ir reiteradas veces. Un ejemplo personal, cuando me casé (hace sólo dos
    años) mi esposa tuvo que ir hasta siete veces para conseguir un documento que
    yo mismo conseguí en mi anterior parroquia en tan sólo 5 minutos, y como este
    ejemplo tengo constancia de muchísimos más. Durante las mañanas no se abre
    nunca y el colmo llega en el mes de Agosto puesto que la Parroquia se cierra a cal
    y canto durante todo el mes sin servicio de misas ni de ningún otro tipo.

    No se atienden las necesidades del barrio, no hay reuniones parroquiales
    generales, no se informa a los feligreses del barrio, no se tienen en cuenta las
    diferentes asociaciones existentes en el mismo (Asociación de Vecinos,
    Asociación Cultural, Hermandad, Peñas, etc.), no se observa la teórica
    existencia obligada de Cáritas en una parroquia volcada con el barrio, el día de
    San Diego de Alcalá no se hace nada especial, etc.

    Pienso que esta situación no es normal tratándose de una Parroquia, llevamos así
    diez años y sin embargo la autoridad eclesiástica no hace absolutamente nada
    mientras la comunidad de la Parroquia de San Diego de Alcalá continúa
    fracturándose, dividiéndose y desapareciendo poco a poco ante la pasividad de su
    propio Párroco y las autoridades eclesiástica de la diócesis.

    Como feligrés comprometido ruego a las autoridades eclesiásticas competentes
    que se olviden de corporativismos absurdos y si un sacerdote no es válido lo
    sustituyan por otro que consiga mediante una labor social y cristiana volver a
    reconstruir una comunidad cristiana destrozada por la ineficacia y negligencia de
    un señor que no ha sabido realizar sus funciones debidamente.

 

                       Fdo. Francisco Javier Parrado Lira

                           18 de Noviembre de 2000

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