Nuestra web usa cookies propias y de terceros para mejorar la navegación Aceptar.
Puede conocer nuestra política de cookies.
parrado2
 
COLABORACIONES DE OTROS AUTORES

Francisco Javier Parrado Lira

SE NOS FUE EL JUBILEO Y ... (3ª entrega)

         Sobre las actitudes anquilosadas y el derecho a la crítica y al cambio

 

  . las actitudes siguen igual.

  Vivimos una época de cambios, de modernización, de adecuación a estructuras
  democráticas e igualitarias dentro de un orden de convivencia. Sin embargo, en la
  Jerarquía (y en la iglesia en general) se nota una falta notable de transformación que
  se traduce en un amplio malestar en nuestra sociedad, tanto en la comunidad
  cristiana en general como en la cofrade en particular.

  Cierta parte de la jerarquía, además, parece aún encontrarse en el medioevo por el
  autoritarismo que se aprecia en sus decisiones y la falta de aceptación de la crítica
  que proviene de los seglares fundamentalmente.

  A la pregunta ¿es posible la crítica en la iglesia?, la respuesta es obvia desde mi
  punto de vista, no es que sea posible sino necesaria, siempre que dicha crítica se
  encuentre dentro de los cánones de la educación y el respeto a las personas, porque
  sin ella el anquilosamiento es patente.

  Como ejemplo, viene al hilo el problema suscitado por el permiso denegado a la
  Hermandad de la Sed para la salida extraordinaria de Nuestra Señora de
  Consolación, Madre de la Iglesia, ofreciendo como motivo que no se realizarían
  salidas extraordinarias en el Año Jubilar y, sin embargo, si se autoriza la de Nuestra
  Señora de la Esperanza de Triana. Como hermano de la Esperanza me sentí
  satisfecho por dicha salida, pero como cofrade objetivo no puedo estar de acuerdo
  por como la jerarquía ha actuado en éste caso, de manera autoritaria e injusta.

  No podemos utilizar diferentes varas de medir, somos todos iguales y con los mismos
  derechos y por lo tanto si se ofrece un motivo para denegar algo y luego nos lo
  saltamos a la torera caemos en la incoherencia más absoluta.

  Defiendo plenamente al Hermano Mayor de la Hermandad de la Sed en su enfado y
  en su decisión de enviarla por escrito a Palacio, pero no comparto las declaraciones
  en las que dice que él no le va a pedir explicaciones a la autoridad eclesiástica. ¿Por
  qué no le va a pedir explicaciones si tiene todo el derecho?

  Nosotros los seglares miembros de la iglesia y comprometidos con ella tenemos todo
  el derecho a sentirnos amparados y no indefensos ante actuaciones a todas luces
  injustas, provengan de quien provengan, no es lógico que un señor tome una decisión
  unilateral y todos a obedecer como borreguitos.

  Ejemplos como éste hay varios pero no se utilizan los medios oportunos para
  atajarlos. Podemos y debemos realizar la critica y exigir explicaciones sobre ciertas
  actuaciones cuando sean necesarias, sin rasgarnos las vestiduras, como algo normal,
  pero eso sí de una forma seria y formal porque lo que no es de recibo son las famosas
  critiquillas de cabildillos que no son más que declaraciones hipócritas para después
  delante de la autoridad eclesiástica bajar la cabeza y acatarlo todo bajo la ciega
  obediencia ó el miedo (yo lo llamo cobardía) más absurdo.

  Dejemos de actuar como niños pequeños y hagamos entre todos que la sociedad
  cofrade madure hacia un estatus de libertad, igualdad y responsabilidad de forma que
  dejen de tratarnos como algo colateral que esta ahí y que simplemente hay que
  decirles lo que deben hacer que lo acatarán.

  Debemos solicitar un trato razonable y democrático adecuado a la sociedad en la que
  vivimos dejando de estar bajo tutela permanente y ello debe empezar por el Consejo
  General de Hermandades y Cofradías exigiendo su estatus de órgano superior,
  utilizando su responsabilidad como tal ante la jerarquía e impidiendo que siga siendo
  puenteado, las hermandades dejándose de disputas estériles, reafirmando su fin
  social además del devocional y utilizando la fuerza que tienen con responsabilidad
  para erigirse en verdaderas voces importantes entre los seglares y los hermanos y
  cofrades olvidándose de fanatismos y costumbrismos absurdos y exigiendo a sus
  representantes en las diferentes Juntas de Gobierno que actúen tal y como se espera
  de ellos sin miedos, sin hipocresía, sin tutela porque si la actuación es responsable
  todos los respaldaremos en sus decisiones ante quien haga falta.

  Y no, no hablo de revolución, sino de normalización y modernización de todas las
  estructuras, tanto las de la Jerarquía de la Iglesia como las de las Hermandades y
  Cofradías, porque ya va siendo hora.

 

                       Fdo. Francisco Javier Parrado Lira

                           26 de Noviembre de 2000 
 
 

FORO ABIERTO,Correo con el autor 

VOLVER A PAGINA PRINCIPAL
VOLVER A INDICE COLABORACIONES