COLABORACIONES DE OTROS AUTORES Francisco Javier Parrado Lira
FORMACIÓN PARA TODOS
Hace unos días leí en un periódico que las hermandades pasan por un buen momento
a pesar de los problemas internos y externos de las mismas y de las personas y
sacerdotes que están contradictoriamente en contra de las mismas llegando incluso a
despreciarlas.Ciertamente es para preocuparse porque lo que se dice es cierto, existen personas y
sacerdotes e incluso ordenes enteras que desprecian a las hermandades, aunque
sean los menos, y ejemplos tenemos bien claros. Hermandades actuales cómo el Sol
ó La Misión ó antiguamente las que han pasado por San Jacinto, son un exponente
claro de lo que se afirma sufriendo el más absoluto desprecio público que un ente de
la iglesia pueda tener dentro de sí misma.Ahora bien ¿cómo es posible que haya sacerdotes que no quieran saber nada de las
hermandades?, si todos somos iglesia, y las hermandades también, es lógico pensar
que todos tenemos cabida y debemos saber relacionarnos, sobre todo la persona
ordenada como sacerdote que debe estar preparada con la capacidad suficiente de
reunir a todos los sectores para el bien común.Realmente es una contradicción en sí misma pero reflexionando en el tema llego a la
siguiente conclusión, se están preparando e incluso realizando ya cursos de formación
en las hermandades fomentados por la Jerarquía Eclesiástica de nuestra ciudad para
todos los hermanos e incluso se realizan cursos específicos para miembros de Juntas
de Gobierno. Todo lo cual me parece estupendo porque la formación es fundamental
para poder tener un mayor conocimiento de lo que es una hermandad y su función en
la sociedad que vivimos pero ¿no sería bueno realizar unos cursos de formación y
reciclaje también para los sacerdotes, diáconos, párrocos, etc.?.Sería deseable que a todos esos sacerdotes que no quieren saber nada de
hermandades se les impartieran unos cursos formativos en los que además de
reciclarles en las funciones propias que deben realizar, se les imbuyera en la
importancia de reunir alrededor de la parroquia todos los sectores vivos del barrio en
donde están asentadas para que respetando las particularidades de cada uno dicha
unión influyera de modo decisivo en la convivencia entre los vecinos de la feligresía.
También habría que informarles de la importancia que las hermandades han tenido
durante muchos siglos y actualmente tienen en nuestra ciudad y de la necesidad de
contar con ellas (con lo bueno y lo malo) por el potencial que supone para la iglesia en
general.Formación al fin y al cabo para todos. La cultura y el conocimiento nos hace libres y
además nos ofrece la posibilidad de evitar problemas y desencuentros entre nuestros
semejantes. De ésta manera quizá pudiéramos evitar la cantidad de problemas que
en los últimos tiempos están surgiendo en las hermandades y entre éstas y la curia,
tanto sacerdotal como parroquial como jerárquica.El Jubileo nos ha deparado unos fastos celebrados con todos los sectores eclesiales
pero nos ha faltado lo mejor, el haber presentado un balance positivo en cuanto a los
problemas existentes y que desde mi punto de vista hubiera sido lo más lógico
teniendo en cuenta el significado intrínseco de Año Jubilar (reconciliación, perdón,
diálogo, reconstrucción y fraternidad). Ha sido el mejor momento y la mejor
oportunidad para con un año por delante haber afrontado todos los dilemas uno a uno
y haberlos resueltos amparados por la influencia del significado Jubilar del final de
milenio.Hubiera sido más inteligente haber minimizado fastos y celebraciones a lo
estrictamente necesario para haber aprovechado todos los esfuerzos en conseguir la
paz total en la Diócesis. Ha sido una pena pero la oportunidad perdida no se va a
volver a presentar hasta dentro de bastante tiempo.Aunque siempre nos queda la esperanza y la fe .
Fdo. Francisco Javier Parrado Lira
26 de Febrero de 2001