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COLABORACIONES DE OTROS AUTORES

Francisco Javier Parrado Lira
 

  EL SI DE LA MACARENA




  En la Hermandad de la Macarena han dicho SI, no sólo a que la mujer pueda salir de
  nazarena sino a la plena equiparación de la mujer en la hermandad incluyendo el
  derecho a salir en la estación de penitencia, enhorabuena por tanto a una hermandad
  que ha sabido estar a la altura de la época que vive.

  Considero que lo que ayer se ha conseguido es algo muy importante no por el hecho
  de ser la Macarena sino porque siempre en los comentarios cofradieros se decía que
  la madrugá iba a ser la única jornada de nuestra Semana Santa en la que ninguna
  hermandad se atrevería a tomar ésta decisión, sobretodo después que en la
  Esperanza de Triana no saliera adelante una propuesta similar, aunque todo hay que
  decirlo lo que pasó en dicha hermandad fue más un voto de desconfianza a la anterior
  junta con una lucha de poder clara de telón de fondo como después se demostró en
  las muy competidas elecciones. Sin embargo, fue penoso ver en aquel cabildo de mi
  hermandad (y por ello me apena más) a señores (¿?) con la palabra NO colocada en
  la frente (no figuradamente sino de verdad) y sonriendo ignorando que estaban
  haciendo el ridículo más espantoso jamás visto y que le quitaban a la hermandad el
  sentido histórico que la Macarena a conseguido con su cabildo.

  Y ahora ¿qué van a hacer el resto de hermandades de la madrugá?, ¿y las demás?.
  De momento ya vimos la entrevista al Hermano Mayor del Silencio en donde se
  vislumbraba un "aquí todo sigue igual", y en el resto no hay mucha movilidad al
  respecto. Y las demás parecen que lo ven venir y punto aunque el hecho de que en La
  Amargura también hayan equiparado en derechos a la mujer en la hermandad puede
  hacer que algunos sectores se muevan para conseguir lo mismo.

  Hace pocos años veíamos como se mofaban algunos sectores ortodoxos (yo los llamo
  retrógrados) de la posibilidad que las hermandades dejaran salir a las mujeres en sus
  filas nazarenas. Afortunadamente la evolución de la sociedad en general está
  produciendo que se normalice la situación. 

  Tengamos en cuenta que las hermandades están inmersas en la sociedad como
  cualquier otra asociación y por tanto se imbuyen en su propia progresión. No hay que
  echarle mas cuenta y esperar a que todo se normalice tarde más ó menos pero
  ejemplos como el que ha dado la Macarena suponen un espaldarazo muy importante
  en el camino de esa normalización.

  El motivo fundamental (y único) que siempre se ha puesto para denegar a la mujer la
  posibilidad de acompañar a sus Sagradas Imágenes en el cortejo penitencial de igual
  manera que los hombres ha sido La Tradición.

  Pero La Tradición no es que las mujeres salgan y participen activamente en sus
  hermandades ó no, eso es costumbre social, es decir, lo que la sociedad impone en
  cada momento. Hace un siglo la mujer no podía votar, no podía hablar, era un cero a
  la izquierda ¿cómo iban a salir de nazarenas si apenas tenían derechos?, eso no es
  tradición ni por asomo, es simple costumbre social en el contexto de la época y punto.

  La Tradición es nuestra Semana Santa, como es, como se vive, el culto público, el ser
  hermanos y ayudar a los demás, el recordar que Dios envío a su hijo para redimirnos
  a todos y pedirnos que fuéramos hermanos entre todos y todas.

  No es bueno mezclar ambos conceptos porque producen equívocos como los que
  hemos visto y aún tenemos que soportar.

  La costumbre social es algo que afecta a la forma de actuar de las hermandades
  según la época en la que se encuentren. La tradición es un concepto general e
  inmutable con el paso del tiempo no aplicable a menudencias sino a los grandes
  conceptos que la definen.

  Por tanto, creo que queda claro el camino que debemos todos seguir si somos
  hermanos y hermanas de la misma HERMANDAD con mayúsculas. Sólo hay que
  esperar a que esos sectores inmovilistas vayan dejando las Juntas de Gobierno ó se
  reciclen cuando sus madres, sus esposas, sus hijas, les pregunten por qué ellas no
  pueden salir de nazarenas, porqué no pueden acompañar a su Cristo y a su Virgen,
  que les impide realmente estar equiparadas en su hermandad de toda la vida si en el
  resto de sectores de la sociedad son iguales que los hombres y las tratan por igual,
  ¿qué les responderán?, ¿se atreverán a decirles algo?.

 

                       Fdo. Francisco Javier Parrado Lira

                             5 de Marzo de 2001

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