COLABORACIONES DE OTROS AUTORES Francisco Javier Parrado Lira
CAMINO A NINGUNA PARTE
Tal y como me ha llegado la noticia me he quedado pensativo y me he dicho a mi
mismo ¿como se puede tener una venda tan grande en los ojos que no se es capaz de
retirar a pesar de lo que la razón, la lógica y la mayoría piensa y es de justicia?.Primero nos enteramos que una hermandad, modélica en muchas cosas y sobretodo
en lo que se refiere a la relación entre una Parroquia y un Barrio, como Santa
Genoveva, no estaba de acuerdo con la línea pastoral de su Párroco y tras
infructuosos intentos de solución se planteaban incluso la posibilidad de tener que
marcharse de la Parroquia y construir una capilla propia en su barrio.Después, las elecciones y un Hermano Mayor que piensa igual que el saliente porque
es un sentir en toda la hermandad que en este caso es como decir en todo el barrio.Ahora resulta que aunque nos encontramos con candidatura única, sin problemas, sin
contestación, totalmente avalada, nuestro Vicario General se ajusta a la legalidad e
impone la repetición de los comicios por falta de quórum. Desde el punto de vista
legal puro eso es así y no tendríamos nada que objetar, pero resulta extraño que se
quiera ser tan legalista para unas cosas y tan poco para otras y a ejemplos recientes
me remito.Lo cierto de esto es que a Palacio le siguen sentado las criticas excesivamente mal, y
eso que han sido constructivas, educadas y respetuosas, pero no asumen que debe
ser así.Hay un hecho claro a mi modo de ver, si Vd. se mueve en ciertos parámetros no
habrá problemas pero si intenta salirse del carril y además critica todo lo que no sea
la postura oficial será visto con malos ojos y por tanto sufrirá las consecuencias.Ahora bien, razonemos un poco, la democracia había llegado a la Iglesia según nos
han dicho desde todos los estamentos oficiales y si hay democracia hay derecho a la
critica y no estar de acuerdo con todo lo que se decida, de forma que es poco
entendible estas salidas que últimamente realizan desde la Plaza Virgen de los
Reyes.En otro orden de cosas, quisiera hacer la siguiente reflexión. Hemos escuchado hasta
la saciedad de boca tanto del Sr. Arzobispo como de otras Autoridades Eclesiásticas
la importancia que hay que darle a los barrios, lo fundamental que es la comunión
entra Parroquia y Barrio, que cuando hay una hermandad el triángulo perfecto está
en la unidad de base de esos tres vértices. Entonces, ¿porque no se lleva a la practica
de una manera real?, cuando falla la hermandad se le amonesta, cuando falla el
barrio se trabaja para ganárselo, pero ¿y cuando falla el párroco?, estos hombres son
seres humanos y se equivocan como todos, conozco a párrocos excepcionales que
además los tengo como amigos, pero como en botica aquí hay de todo y los hay
buenos y menos buenos. Que hacer cuando el vértice que falla es el Párroco.Creo sinceramente que la opción que está tomando Palacio no es ni la correcta ni la
adecuada porque la inmovilidad, el decir lo que sea menos tocar al Párroco, el
buscarle los tres pies al gato para no coger al toro por los cuernos, es decir, no
enfrentarse a la realidad y a los problemas por derecho y actuar como se espera de
personas preparadas y con la responsabilidad de crear y cohesionar comunidades
cristianas que son necesarias en una sociedad con cada vez menos valores y menos
personalidad como en la que actualmente nos movemos, no ayuda a que los
cristianos, católicos, que sentimos el compromiso de trabajar por lo que creemos nos
sintamos respaldados suficientemente. Los seglares tenemos mucho que decir en la
nueva Iglesia del siglo XXI pero para ello hay que confiar y desprenderse de
prejuicios del pasado.No digo que cuando un párroco falla haya que hacer nada radical, ese tampoco es el
camino, pero son las autoridades las que deben buscar la solución primero mediante
el dialogo y si ese no se consigue (tenemos el ejemplo del Párroco del Plantinar) se
deben buscar salidas dignas antes que el tema salte a la opinión publica y se
exageren las formas.Lo que pasa en Santa Genoveva (en donde tantos y buenos párrocos han conseguido
que el triángulo sea perfecto durante muchos años) es en orden inverso pero similar a
la situación que se vive desde hace más de 10 años en el Plantinar. No se pueden
equivocar miles de personas, no se puede castigar a una comunidad entera por un
señor (sea párroco, hermanos mayor, etc...). ¿No se podían haber evitado estos
problemas si se hubiera actuado de forma rápida y adecuada, enfrentándose al
problema de forma directa?, ¿y no es menos cierto que la solución ideal radica en
conseguir que, mediante el dialogo ó una salida digna y consensuada, no se fracture
la comunidad afectada sino que salga fortalecida?.Imponer el bastón de mando actualmente no trae buenas consecuencias porque ó los
perjudicados se callan, obedecen pero no confiarán ni trabajaran como solían, ó
sencillamente lo dejaran todo porque pierden la confianza y entonces veremos
personas validas, trabajadoras, responsables con una gran valía para nuestras
comunidades y nuestra Iglesia (porque Iglesia somos todos) se pierden y abandonan
por no haber hecho las cosas en condiciones.Reflexionemos todos, incluidas nuestras Autoridades Eclesiásticas, porque el
problema que se nos puede avecinar en el futuro no es nada halagüeño si
continuamos por esta senda que no conduce a ninguna parte.
Francisco Javier Parrado Lira
24 de Enero de 2002
Francisco Javier Parrado Lira
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