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Los sonidos del silencio   
EL TEMPLETE
 
Los sonidos del silencio
 
JULIO DOMINGUEZ ARJONA 10 de Julio  de  2002
Ayer aun con el convencimiento de que sabia lo que iba a ver ,o mejor dicho a escuchar , vi la corrida de toros desde Pamplona por televisión .Lo que allí ocurría indiscutiblemente no tenia nada que ver con los toros ni con nuestra fiesta nacional . Definitivamente , no .-

No se correspondía la charanga, la algarabía, la bula por la bula de la ingestión de comida y bebida con lo que estaba ocurriendo en el ruedo , existía una evidente disparidad y rápidamente se me vino a la cabeza los silencios de la Maestranza, he dicho bien los silencios .-

En Sevilla hay que callarse para poder ver, para concentrase en ese sublime encuentro de toro y matador;  donde precisamente se oye lo que se ve . El crujir del apresto de los pliegues de un capote , el bufido de un toro al cruzarse ante una muleta , la voz de un picador citando a un toro mientras hace sonar el estribo ; las mulillas cuando se va aproximando anunciando que esta próxima la muerte del toro; los acordes de Nerva; el grito de los vencejos, aficionado a los toros,  que volando desde la Catedral , sobrevuelan el albero maestrante . Son los mil y un sonidos que nacen de un silencio expectante de trece mil trece personas .-

Saber guardar silencio para ver como en un ruedo se pone en juego la vida y la muerte, el éxito o el fracaso, la sangre y el sudor , la vergüenza o el bochorno . Es la única forma de que lo que ocurre sobre el albero trascienda al tendido o a la grada , que te llegue el valor o el miedo, el poderío o la impotencia  .-

Pero ese mismo silencio de expectación , se vuelven en el mayor castigo que se le puede dar a un torero, el silencio indiferente , el mayor desprecio de no hacer aprecio de un aplauso o incluso de una mas que justificada bronca, solo eso silencio frío puro y duro .-

Por eso, ese silencio maestrante en la orilla del Guadalquivir es una parte indiscutible de nuestro patrimonio inmaterial , de un saber esta que el protagonismo esta en la línea de tercio y del que solo son poseedores  el toro y el torero, que a fin de cuenta son los que realmente se la juegan . Aquí señores, en Sevilla ese protagonismo no es en ningún momento arrebatado por el respetable, que viene de respeto . El publico ve al mismo tiempo que oye creando una ilusión interactiva de estar toreando cada uno desde su localidad .-

Yo lo siento pero lo que ayer vi en la televisión desde Pamplona  no podía ser una corrida de toros, donde supuesto mozos que peinaban canas, gritaban saltaban sin solucion de continuidad, engullían , bebían mientras un torero se hacia un torniquete en un muslo tras una cornada  y seguía toreando , mientras hacia un charco de su propia sangre por vergüenza torera ,hacia un inmerecido  respetable e indiferente personal  .-

Uno de los sonidos de Sevilla, uno de los sonidos de nuestra Maestranza es el sonido del silencio, que de escucharlo hasta un ciego podría ver una corrida de toros , marcando perfectamente sus tiempo . Por suerte o por desgracia el amigo Ernest Hemingway solo se quedó con el pachangeo pamplonica y nunca aprendió a escuchar una corrida de toros .-
 

 

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