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BOLITAS DE NAFTALINA   

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EL TEMPLETE
 
 
   
  BOLITAS DE NAFTALINA

 



JULIO DOMÍNGUEZ ARJONA 
10 de Diciembre  de 2013

Ayer recibí un correo de una detractora, donde me recriminaba por mi artículo en el que denunciaba que el Arco de la Macarena lo hubieran o hubiesen convertido en algo parecido a los cacharritos de los coche que chocan de la ex Calle del Infierno ( hoy consulta de dentista con hilo musical ) rematando su quejosa carta con un media verónica, que mas parecía un piropo, sin querer queriendo : “Su página huele a bolas de naftalina“. Señora mía, solo puedo darle las gracias .-

Además del  tipismo de las dos Sevilla ( por aquello de las dos orillas), hay una tercera  muy  zafia,  muy hortera y muy novelera ciudad de Sevilla , jaleada oficialmente y con gran éxito de público, lo hemos visto este pasado puente. Frente a esto, hemos tenido unos de los ritos mas seculares de la Iglesia Católica como son los seises que continúan intactos como el primer día . Un año mas, un siglo mas, todo un magno culto a la Inmaculada, con esa tremenda puesta en escena de Besamanos, donde tranquilizadoramente, la mayoría de priostes y vestidores, han demostrado ser guardianes de nuestras mas ancestrales tradiciones  siendo afortunadamente minoritarias las novelerías buscadoras de la fácil llamada de atención . Cualquiera de estos Besamanos se podrían exponer en cualquier museo del mundo pagando una entrada para verlos, como  el manto de la Virgen del Socorro o el techo de palio de la Concepción del Silencio o los escenario de la Virgen del Subterráneo o la Soledad de los Servitas , pues en su contemplación pareciera como si se parara el tiempo . Bastaba ver las caras entre admiración y sorpresa  de nuestros despistados visitantes que entraban por casualidad o curiosidad para verlos, Este despliegue de orfebrería, terciopelos, bordados, flores  y ceras , en un auténtico Domingo de Ramos de otoño , de ternos azules y medallas al cuello.-

Junto a todo esto, como les decía, existe una ciudad travestida de verbena populachera, de falsa navidad de mercadillo y veladores,  donde no un bulla, que es un espontaneo grupo de gente que sabe lo que va ver, porque lo va a ver  y como moverse para verlo; si no una masa que deambula sin dirección concreta en un “Donde va Vicente donde va la gente”; comportandose como los “inmaculados” ( el nombre les  viene como aceite a la espinacas, en estas pasadas fechas ) de la mítica serie “Juego de Tronos”, ese ejercito de guerreros anónimos, despersonalizados sin alma y robotizados  que se mueve a voluntad de sus dirigentes, sin saber porque, ni para que, van a ninguna parte,   haciendo de multitudinarios extras de un escenario sevillano tan vacío como chirrionamente luminoso .-

Si, mi desagradable detractora llevaba toda la razón, mi página huele a bolas de naftalina, pues con naftalina ( o alcanfor blanco) se guardan en Sevilla, todo lo que merece la pena conservar de un año para otro . Las túnicas, los antifaz de terciopelo,  las mantillas, los mantones de Manila, los sombreros de ala ancha de García de la Alcaicería, los trajes de corto, los marsellés de paño feriantes y rocieros, los chaqués de las Procesiones de Impedidos o Eucarísticas. Como en un rito, un año mas al sacar cada una de nuestras queridas y valiosas prendas, no vendrá su inconfundible olor a conservación, que se desvanecerá a poco que lo saquemos con un renovado aire fresco, como en una intima protestación de fe en nuestra propia cultura y tradiciones .-

Con el penoso  panorama que tenemos en Sevilla  en estos días de Adviento, un servidor le va a echar todavía mas bolas de naftalina  a  esta página, en lo que a nuestra Semana Santa, a nuestra Feria, a nuestro Rocío ( lo siento señores almonteño ),a nuestro Corpus, a nuestro monumentos , a nuestros azulejos o lápidas se refiere, y no se le va a dar carta de naturaleza a la chabacanería, (salvo para denunciarla) , y mucho menos va ser de caja de resonancia , ni de amplificación publicitaria de la misma .-

Porque esa otra  Sevilla auténtica, que miramos pero que no vemos, por la que pasamos por su lado sin detenernos a contemplarla, que ignoramos sin picarnos la curiosidad de estudiarla, huele precisamente a eso, a gloriosas naftalina .-




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