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UN ORFEBRE PRODIGIOSO
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JULIO DOMÍNGUEZ
ARJONA
15 de Octubre de 2015 Como dice mi sinceramente admirado Iker Jimenez : Bienvenidos a la nave del misterio , pues hoy les traigo la curiosa historia de un fraile franciscano que además era orfebre a cuyas obras se le atrubian poderes milagrosos, asi como tenía el don de la premonición .- Sebastián Aparicio Sillero nació en Montalbán de Córdoba, el 22 de enero de 1665 en el seno de una familia campesina. Tras quedar huérfano de padre, se trasladó, por invitación de un tío, a Écija, donde aprendió los rudimentos de la pintura; a los 16 años ingresó como aprendiz de hilandero de seda, oficio que ejerció durante cinoc años hasta que el 19 de enero de 1686 ingresó como novicio al convento de franciscanos de Écija.- Un año más tarde tomó las órdenes mayores; tomadno el nombre religioos de fray Sebastina de Jesús puesto a cargo de la recolección de limosna , cobró rápidamente fama de santidad en vida por sus hábitos humildes y discretos. Era un habilidoso orfebre, y a los crucifijos que acostumbraba entregar a los benefactores se les adjudicaron poderes milagrosos. Fue destinado sucesivamente a Lepe, Ronda y Sanlúcar de Barrameda antes de enviarlo a Sevilla.- Durante la residencia en Sevilla de la corte de Carlos III, aún infante, éste conoció al afamado clérigo, y quedó impresionado por la humildad del mismo. Relata en una carta del 2 de septiembre de 1773 al cardenal de Solís, arzobispo de Sevilla, que antes de emprender un viaje a Italia recibió una visita del religioso, que le advirtió del peligro de una borrasca en viaje y le entregó un crucifijo de orfebreria para protegerlo. Aunque la borrasca en efecto sobrevino, Carlos prefirió capear el temporal que arrojar el crucifijo al mar como le había indicado el piadoso fraile que hiciera.- Murió. en loor de santidad en Sevilla, 15 de octubre de 1743. cuyo lecho de muerte, en la Casa Grande de San Francisco recibió la visita de numerosos fieles que guardaron cola para venerarlo .- Curiosamente la tumba catedralicia sevillana destinada para el entonces arzobispo de Sevilla Francisco Javier Delgado Venegas que habia muerto en Madrid ; al final sirvió de sepultura a un lego franciscano el hermano fray Sebastian de Jesús , ya que el rey Carlos III instó al Cabildo de la Catedral para que lo sepultaran en el coro de la Catedral de Sevilla , en una sepultura que estaba vacia, y que se erigió por ordén del mencionado Delgado Venegas . Además el mismo rey fue quien mandó expedir una real orden de 1771 para iniciar el proceso de beatificación del fraile, por el que desfilaron mas de cincuenta testigos que se vió interrumpido a la muerte del rey, el proceso permaneció inconcluso muchos años, siendo declarado Venerable Siervo de Dios por el Papa Pío VI.- |
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