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EL TEMPLETE
 
 
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1626 : EL AÑO QUE DILUVIÓ EN SEVILLA  
     
 
 
JULIO DOMÍNGUEZ ARJONA 
25 de Enero de 2019

El 10 de Febrero de 1626  Rodrigo Caro , le escribía a su amigo Francisco Quevedo una prolija carta , donde con todo lujo de detalles, le relataba  como se abrió el cielo sobre Sevilla,  diluvió y el Guadalquivir se desbordó sin piedad. La carta es muy larga , he escogido algunos estractos , donde se  describe las dos caras de la especie humana ante una tragedía, los que se aprovechan de ella , y los que ayudan a los mas desfavorecidos , y como la Sevilla de la época buscó la protección divina , volviendo sus miradas a sus grandes devociones .-

"Quisiera escribir á vuesa merced una cumplida y diestra relación de la inundación desta ciudad, en que me hallo como testigo de vista al tiempo deste miserable suseso; y pienso que por otro ca- mino tendrá vuesa merced noticia del. Deseo yo por mi parte cumplir mis obligaciones, y en esta desconfío de poderlo hacer, porque aunque há diez y ocho dias que se padece con el agua del rio y la del cielo, que por todas partes combaten la miserable Sevilla afligida  con lastimosos sucesos,  todavía se continúan los mismos, y segunda vez tiene el rio á las puertas; y así, no podrá ser dies- tra la relación de tantos azares, ni cumplida la que le faltan tantos por decir.

Comenzó á llover lunes 19 de Enero, y fuó prosiguiendo no con mucho rigor hasta el viernes 23, y en la noche que llovió toda sin cesar con recio viento: con lo cual, y nieves derretidas de las sierras, creció Guadalquivir; y dia sába- do 24, ya estaba en las murallas de la ciudad, y muy estendido fuera de su ribera. Ya los husillos (que son los desaguaderos de la ciudad) estaban tapados y prevenidos; cerráronse y calafeteáronse las puertas, que miran al rio, desde la Almenilla hasta el Postigo del Aceite y Carbon, junto á la Torre del Oro."  
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SAQUEOS

"Fué terrible la confusión que amaneció el dia de la conversión de San Pablo que fue el domingo, 25 de éste mes. Porque en las parroquias inundadas, se. consumió el Santísimo Sacramento, despojáronse los altares, desocuparon los religiosos sus conventos, salieron las monjas de sus clausuras, andaban cuadrillas de gente por la parte de ciudad que quedó, por anegar, buscándolos padres a los hijos, y las mujeres sus maridos y deudos, que con la turbación y tinieblas no vieron. Ya habían entrado muchos barcos en la ciudad, y con ellos iban socorriendo á los. que mas dinero ó mas peligro tenian en lo cual se vió una , bárbara crueldad y que solo la codicia pudo cometer, y yo la refiero aquí por cosa que se ha dicho públicamente en los púlpitos; que algunos ministros de justicia, concertándose con los barqueros por cien reales en un día, se llevaban ellos todo lo demas que se ganaba ó hurtaba; y asi pedian por una persona cien reales, y por uña familia quinientos; y en dejando solas los vecinos las casas, las entraban á robar, y que los colchones que sacaban para tapar los husillos se los llevaron á sus casas, y só color que eran menester veinte, hurtaron y saquearon gran cantidad. Y esto tales, que merecían toros de Faliris, pretenderán garnachas. Pero no querrá Dios ni un rey justo y justiciero, que esto quede sin debido castigo, sabida la verdad."

AYUDA HUMANITARIA

"En tan grande desventura ha habido algunos alivios, que la piedad del pueblo sevillano (que es ejemplo de los siglos en piedad y magnificencia) ha dado á la miserable plebe. Y así, luego que amaneció el domingo, 25 de enero, los señores prebendados de la santa iglesia repartidos en barcos, anduvieron á todas partes, sacando gente, y dando pan á los que no podían salir; y esto continuaron  muchos dias, sosteniendo innumerable gente anegada y que se habia recojido enla santa iglesia. Y tras de estos señores, siguiendo su ejemplo los señores conde de la Puebla, conde de Palma, marqués de Molina, marqués de Villar Manrique, don Lucas Pinedo, don Francisco de Lugo, don Fernando Melgarejo, veinticuatros; los padres del colegio de San Hermenegildo, los de la casa profesa de la compañia  de Jesús, los señores regente y oidores, y otros muchos caballeros y mercaderes; y hubo uno que pidió que le diesen doce barcos, porque quería gastar treinta mil ducados en dar de comer al pueblo. Este se dice, Tomás Manara que bien merece escribirse su nombre y saberse su piedad. No fue menor la de los pueblos circunvecinos, que sabido el aprieto y aflicción de la ciudad, enviaron infinita cantidad de pan; y fué misericordia de nuestro Señor que quedase una puente descubierta que está á la puerta de la Carne, para que por allí se socorriese y entrasen bastimentos: en que se señalaron Utrera, renovando su antigua panadería; y Alcalá y Carmona; de modo que bajó el pan á real."

ROGATIVAS

"Han sacado en Triana la imagen de señora santa Ana; en la colegial de san Salvador, nuestra señora de las Aguas; en la santa Iglesia la imagen de nuestra señora de los Reyes. Llevóse en procecion á la torre Mayor el precioso Lignun Cruci y se mostróen las cuatro ventanas de la torre; y esto ha sido por dos veces: en la primera cesó el aire que furiosamente corrió, y bajó el rio mas de dos varas, y por luego serenó el tiempo; en la segunda vez que le sacaron á la misma torre, fué cosa también maravillosa, que estando en una ventana exorcizando la tempestad según el ritual romano antiguo, llegando el preste a decir aquellas palabras "Appareat arcus tuns in nubibus coeli" al  punto pareció el arco en el cielo á la misma parte del exorcismo, y por luego serenó"  




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