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| Santa Justa y Rufina .......de carne y hueso |
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| JULIO DOMINGUEZ ARJONA 7 de Octubre de 2005
Espero que la fotografía que encabeza estas líneas suscitará la curiosidad de más de uno y continúe leyéndonos hasta averiguar las circunstancias que la motivaron. Son nuestras Santas Patronas,( y de la localidad valenciana de Manises , por aquello de la cerámica ) Santas Justa y Rufina, encarnadas por dos gentiles señoritas de la Sevilla de nuestros abuelos y subidas en una carroza que representa la cárcel en la que esperaron el martirio. La ocasión que justificó esta insólita estampa, que algunos pueden considerar hasta irreverente, fue la organización de una Cabalgata Histórico-Mariana dentro de los Actos del Congreso Mariano Hispano-Americano celebrado a la sombra de la Exposición Iberoamericana. A las seis de la tarde del
lunes 20 de mayo de 1929 se inició la Cabalgata en la plaza de la
Gavidia. Por las calles de Las Cortes y Jesús del Gran Poder accedió
al Duque y La Campana, para continuando por Sierpes y la Plaza de la Constitución,
llegar por las Avenida (entonces tituladas del Gran Capitán y de Primo
de Rivera, padre) a la Plaza del Triunfo.
La Cabalgata estaba concebida en seis cuadros que querían representar mediante carrozas y personajes a pie y a caballo otros tantos momentos históricos relacionados con la devoción sevillana a la Virgen. Las fotos de hoy corresponden al primer cuadro dedicado al siglo III y en el que una carroza a modo de cárcel se ve a Santas Justa y Rufina. Las alfareras trianeras están deseosas de despedirse de la imagen de la Virgen a la que rezaban en su taller y son custodiadas por el Pretor Romano Diogeniano que las sigue en un rico palanquín y por el lictor Sabino que se convertiría al cristianismo. En primer término vemos a una especie de “armao” que no sabemos si va como representante de la tropa a pie que custodiaba la carroza de las mártires o como bueyero Este cuadro tuvo como director artístico al pintor Juan Miguel Sánchez bajo la supervisión general del arquitecto Aníbal González que había fallecido días antes. En la primera fotografía podemos comprobar el inmenso gentío que se agolpaba a lo largo del recorrido de la cabalgata. La toma corresponde a la plaza del Duque esquina a La Campana delante del edificio de la Kodak. Las crónicas de la época hablan de “una inmensa muchedumbre atónita... con un respeto tan asombroso que parecía estar en el interior recogido de un templo”.
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