El artículo de ayer sobre la reconvertida
Venta de Antequera nos ha traído al recuerdo otra venta de los arrabales
sevillanos de ambiente también muy taurino, la Venta de Eritaña.
De ella no queda nada en la Sevilla actual, salvo su toponímico en
el nomenclátor, y se hallaba enclavada junto al Parque de María
Luisa, aproximadamente en lo que hoy es Glorieta de México.
Para ilustrar nuestro breve comentario hemos
seleccionado unas fotografías de finales del siglo XIX que nos llamaron
la atención por su exotismo y de las que, a primera vista, es difícil
suponer se encuentren localizadas en nuestra tierra.
Nuestra primera fotografía es una panorámica general de la
Venta en la que nos llama la atención lo abundante y agreste de la
vegetación enmarcada en un ambiente invernal. Entre esta espesa vegetación
se vislumbran varios pequeños pabellones en el primero de los cuales
un grupo de personas que bien pudieran ser los propietarios, la familia Vázquez,
mira a una cámara situada en lo alto.
Detrás de este merendero
de planta ochavada vemos otro rectangular sobreelevado que podemos contemplar
mejor en nuestra segunda fotografía que nos da el primer motivo local
sevillano. Este es pabellón se conocía como el "Merendero del
Puente de Triana" ya que la estructura que lo sustentaba estaba inspirada
en nuestro Puente de Isabel II, no faltando en la réplica ni las antiguas
farolas de gas que lo iluminaban en aquella época.